Cómo Porfirio Díaz se convirtió en el hombre más poderoso de México por 31 años
El gobierno de Porfirio Díaz marcó un antes y un después en la historia política de la nación mexicana. Descubre con estos 25 datos sobre la vida del militar y estadista cuya hegemonía nos dejó.
1.- Los orígenes de Porfirio Díaz
Porfirio Díaz no era de familia aristocrática. Nació el 15 de septiembre de 1830 en Oaxaca, el sexto hijo de José Faustino Díaz, propietario de un mesón, y Petrona Mori, de raíces mixtecas. El matrimonio tuvo siete hijos en total. El padre falleció de cólera cuando Porfirio era pequeño y la madre debió trabajar como cocinera y lavandera para sostener a la familia.
2.- Su madre quería que fuera sacerdote
Era costumbre en muchas familias numerosas de la época enviar a un hijo a la iglesia. Petrona Mori quiso que Porfirio fuera sacerdote, pero él no sentía vocación religiosa, sino más bien inclinación hacia la historia y el derecho.
3.- De seminarista a soldado
Porfirio Díaz ingresó al Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, decidido a estudiar derecho. Benito Juárez fue su profesor de Derecho Civil y llegaron a entablar cierta amistad, pero Díaz no se graduó de abogado. Durante la época cuando México estaba en guerra con los Estados Unidos, el joven Porfirio, de 16 años, se enroló en la Guardia Nacional de Oaxaca, pero no llegó a participar en el conflicto. A su regreso intentó retomar los estudios, pero en vez de eso, debió trabajar en diversos oficios para sostener a su familia. Mientras tanto, se unió a los círculos liberales de la ciudad, opositores de Santa Anna. Tiempo después, se enlistó de nuevo en la Guardia Nacional de Oaxaca. El mismo Juárez, que por entonces era gobernador interino, lo nombró oficial.
4.- Díaz asciende a general
Porfirio Díaz no estaba interesado en ser sacerdote, carpintero o agricultor; era ambicioso y quería ascender. Convencido de que la carrera militar lo llevaría a sus metas, se unió al bando liberal que pretendía derrocar al impopular gobierno de Santa Anna. A este conflicto se le llamó Revolución de Ayutla, por haberse originado en dicha localidad, el 1 de marzo de 1854.Los revolucionarios salieron victoriosos, y Juan Álvarez, el líder, fue nombrado presidente. Díaz fue ascendido a coronel en 1859 y, posteriormente, en 1861, a general de brigada; como consecuencia obtuvo tierras y cargos. Al mismo tiempo fue el inicio de su carrera política, al ser electo diputado federal por Oaxaca.
5. La noche en que Díaz vistió sotana
Los conservadores no se quedaron tranquilos tras la victoria liberal de Ayutla y la situación llegó a ser tan confusa que hubo dos presidentes simultáneamente, uno conservador y otro liberal, durante la Guerra de Reforma, entre 1857 y 1861.Finalmente, Juárez triunfó y fue electo presidente, pero como se negó a pagar la deuda externa con Francia, los franceses tuvieron el pretexto para invadir a México y reclamar el pago. La invasión llevó a la instauración del Segundo Imperio (el primero fue el de Iturbide), con lo que nuevamente hubo un gobierno republicano encabezado por Juárez, ahora en resistencia, y un gobierno imperial impuesto por los franceses. Díaz estaba defendiendo a Puebla cuando fue capturado el 17 de mayo de 1863 y lo encerraron en el Colegio de San Javier. Allí seguramente estuvo aguardando una oportunidad para escapar.Dos años y cuatro meses después, esta oportunidad se presentó. Con ayuda del exterior, consiguió ropa de sacerdote y se las arregló para improvisar una cuerda. Así vestido, descendió por los muros de la edificación en medio de la noche del 20 de septiembre de 1865 y se perdió en la oscuridad. Al poco tiempo se dirigió a Oaxaca, para reorganizarse y continuar la lucha.
6.- El fusilamiento de Maximiliano: ¿Dónde estaba Díaz?
A los conservadores se les ocurrió la peregrina idea de traer a un príncipe europeo para gobernar. El elegido fue Maximiliano, hermano del emperador Francisco José de Austria y cuñado de Sissi. El príncipe y su esposa Carlota arribaron a México en mayo de 1864. En mayo de 1867 y ya sin apoyo francés, los liberales arrestaron a Maximiliano en Querétaro para enjuiciarlo. Según las fuentes históricas, Díaz comandaba en ese momento las fuerzas que tomaron Ciudad de México, así que no presenció la ejecución. Eso fue cosa de Benito Juárez, quien se negó a escuchar las súplicas internacionales de clemencia.
7. Díaz rompe con Juárez: No a la reelección
Juárez y Díaz tenían una buena relación, pero había un problema: Díaz anhelaba la presidencia y Juárez parecía poco dispuesto a abandonarla.Tras la caída de Maximiliano, Juárez convocó de nuevo a elecciones y volvió a ganar. Más tarde, en 1871, se postuló nuevamente para un cuarto mandato, teniendo como contrincantes a Díaz y a Sebastián Lerdo de Tejada.Dado que ninguno de los tres obtuvo la mayoría requerida por el sistema electoral mexicano, la Cámara de Diputados declaró a Juárez presidente. Ambicioso como era, Díaz se rebeló, sin mucho éxito al comienzo, pero la parca le allanó el camino: Juárez falleció de un problema cardíaco. Sebastián Lerdo de Tejada, en su carácter de presidente de la Suprema Corte, asumió el cargo hasta las nuevas elecciones.
8. Exiliado en los Estados Unidos
Lerdo convocó a elecciones en 1872 y ganó, completando el período presidencial hasta 1876, año en que buscó la reelección. No obstante, su gobierno se había vuelto bastante impopular.Díaz, por su parte, tras su rebelión contra Juárez, tuvo que exiliarse en Nueva Orleans. Lerdo le concedió amnistía y Díaz regresó a México, sin dejar de conspirar. Al ser descubierto, huyó de nuevo, esta vez a Texas. Contando con que Estados Unidos no apoyaría a Lerdo por motivos económicos, y que había algunos conservadores resentidos que se pasarían a su lado, Díaz lanzó en 1876 el manifiesto de Tuxtepec, con el lema de “No a la reelección”. No lo dirigió directamente a la población mexicana, sino a ciertos grupos estratégicos, como militares descontentos, hacendados y comerciantes, de quienes esperaba apoyo para apoderarse de la presidencia.
9.- La rebelión definitiva
Como las palabras no bastaban, Díaz envió contra Lerdo un ejército bien equipado. El presidente no era un hombre simpático ni popular; al contrario, era distante y arrogante, pero contaba con más efectivos. Sin embargo, Díaz tenía armas estadounidenses y finalmente logró derrocarlo. ¡Al fin sería presidente!
10.- ¿Elecciones con candidato único?
Sebastián Lerdo huyó hacia los Estados Unidos, lo cual resultó irónico porque siempre sintió desconfianza hacia ese país.En cuanto a Díaz, convocó a unas elecciones en las que él fue el único candidato viable, ya que se ocupó de eliminar a los demás, excepto a uno, Miguel Negrete, que obtuvo unos escasos centenares de votos. Como “recompensa”, Díaz le concedió un cargo menor en su gobierno.
11.- Vida personal: Primer matrimonio
Justo después de la caída de Maximiliano, Díaz dio un paso importante: contrajo matrimonio. La elegida fue su sobrina, Delfina Ortega, hija natural de su hermana Victoria Manuela Díaz y el acaudalado médico Manuel Ortega. Díaz contaba ya 36 años, mientras que Delfina tenía 21. La iglesia no veía con buenos ojos la unión entre parientes tan cercanos y la ceremonia solo se efectuó por lo civil.
12.- ¿Cómo fue el primer período presidencial de Porfirio Díaz?
La respuesta depende de a quién se le pregunte. Ciertamente, hubo paz en el país y algunos sectores experimentaron progreso material, sobre todo porque surgieron numerosas oportunidades para hacer negocios. En el ámbito rural, sin embargo, no todo fue positivo y las condiciones laborales siguieron siendo precarias.
13.- ¿De dónde proviene el término “porfiriato”?
La palabra fue acuñada por el historiador Daniel Cosío Villegas (1898-1976) para referirse al largo período en que Porfirio Díaz encabezó el gobierno de México: 31 años y 5 meses, sin contar el período en que Manuel González fue presidente y en el que Díaz seguramente actuó bajo la sombra.
14.- ¿Qué hizo Díaz durante el período presidencial de Manuel González?
Manuel González Flores, un incondicional de Díaz, era un conservador que se había pasado al bando liberal. Lo apodaban “el manco”, ya que había perdido un brazo en la batalla de Tecoac en 1876, la cual fue decisiva en el derrocamiento de Lerdo. Díaz lo eligió como su sucesor, manteniendo así su promesa de “no reelección”.Durante su gestión, el país se modernizó bastante, pero también experimentó problemas serios, como el “escándalo del níquel”, del cual se dice que fue orquestado por “Los Científicos”, un grupo de intelectuales cercanos a Díaz.Resulta que el gobierno decidió sustituir las monedas de plata de 1, 2 y 5 centavos con equivalentes de níquel. La medida enfureció a la población, sobre todo a la gente de menos recursos, que enseguida aborreció a las nuevas monedas porque los comerciantes no las aceptaban o, si lo hacían, era por menos de su valor nominal. La estrategia del gobierno fue inundar abruptamente el mercado con centavos de níquel, sosteniendo la hipótesis de que esa medida causaría la pérdida de interés del público por las viejas monedas de plata. Hubo motines y hasta una marcha de protesta hacia el Palacio Nacional, con gente gritando: "¡Muera el níquel!" y "¡Nos roban nuestra plata!". No quedó más remedio que sacar de circulación las monedas.
15.- La reelección infinita
Hay quienes aseguran que González consultaba muchas decisiones a Díaz. En apariencia, este observaba el alboroto desde lejos, aunque se dice que aupó las habladurías contra el gobierno de su compadre, sabedor de que su desprestigio le facilitaría el regreso a la presidencia.En 1884 hubo una reforma constitucional para permitir la reelección por un período y, como la gente estaba descontenta, Díaz ganó fácilmente las elecciones. Posteriormente, en 1887, hubo otra reforma que ya permitía la reelección indefinida y, a partir de entonces, las elecciones fueron meras formalidades hasta 1910.
16.- Los hijos de Porfirio Díaz
Con Delfina Ortega, su primera esposa, Porfirio Díaz tuvo una relación armoniosa. Del matrimonio nacieron ocho hijos, de los cuales solo dos llegaron a la adultez: Porfirio Díaz Ortega (nacido en 1873) y Luz Aurora Victoria Díaz Ortega (nacida en 1875). Previamente, Porfirio tuvo una hija a quien reconoció, Amada Díaz Quiñones (nacida en 1867).Porfirito se convirtió en ingeniero militar, mientras que las hijas fueron siempre damas de sociedad, como correspondía en esa época a las mujeres de clase alta. Ninguno siguió los pasos de su padre en la política.
17.- París en México
Díaz le dio aires parisinos a México. O, al menos, lo logró para los estratos más altos de la sociedad. Por ejemplo, las damas mexicanas adoptaron la moda parisina, primero con crinolinas y después con el polisón. Los caballeros, por su parte, vestían levita, chaleco y pantalones estrechos para el día, acompañando todo con el sombrero de copa. Y para la noche el frac, o ya comenzado el siglo XX, el esmoquin. El presidente Díaz siempre aparecía bien vestido, según la ocasión.La arquitectura de la Ciudad de México se vio muy favorecida con la construcción de lugares emblemáticos, como el Paseo de la Reforma, el Ángel de la Independencia, el Gran Hotel de la ciudad de México y numerosas mansiones y chalets de estilo parisino.En los banquetes presidenciales predominaba la gastronomía francesa, aunque Díaz nunca perdió el gusto por la comida típica. Se dice, por ejemplo, que gustaba mucho de los escamoles.
18.- La boda religiosa del presidente y Delfina
En su octavo parto, la primera dama, de solo 34 años, enfermó gravemente. Cercana a la muerte, pudo al fin casarse por la iglesia con Porfirio. Su recién nacida hija, Francisca Victoria, también murió a las pocas horas y el presidente quedó devastado por la pérdida.
19.- Un nuevo matrimonio
Un año y medio después del fallecimiento de Delfina, Porfirio volvió a casarse con Carmen Romero Rubio, de 17 años. El matrimonio tuvo lugar en noviembre de 1881. “Carmelita”, como llamaban a la joven, pertenecía a la alta sociedad y era extremadamente culta y refinada. Su presencia como primera dama influyó mucho en el afrancesamiento del porfiriato, sobre todo con la remodelación de la residencia presidencial y el vestuario de Porfirio, acorde a la última moda europea.
20.- Progreso y ferrocarriles
Díaz se había rodeado de un círculo de intelectuales llamados “Los Científicos”, para quienes el progreso material y el desarrollo económico eran prioritarios. Por ello la construcción de ferrocarriles tuvo lugar a un ritmo acelerado. La red ferroviaria mexicana, que al comienzo de su mandato tendría cerca de 1000 kilómetros, se extendió a más de 19,000 kilómetros en 1910.
21.- Porfirio Díaz y la familia real de Mónaco
Existe una relación indirecta entre Díaz y la familia real monegasca. La hija mayor de Díaz, Amada, contrajo matrimonio con Ignacio de la Torre y Mier, un rico hacendado, cuya hermana, Susana de la Torre, se había casado con el aristócrata francés Maxence de Polignac. De esta unión nació un hijo en 1895, Pierre de Polignac, que se casó con Carlota, princesa heredera de Mónaco. Ella y Pierre son abuelos del actual príncipe reinante, Alberto de Mónaco.
22.- Las bebidas favoritas del presidente
Según los cronistas de la época, a Porfirio Díaz le encantaba el coñac, que solía tomar en su despacho al finalizar el trabajo, acompañándolo de un habano. Se sabe que también le gustaba el café, con el que solía iniciar el día y que hacía servir en las reuniones. Otras fuentes mencionan su preferencia por bebidas más típicas, como el pulque y el chocolate caliente.
23.- Recompensas para los seguidores y “Los Rurales” para los descarriados
No hay certeza de que Díaz haya dicho la frase “pan o palo”, pero de lo que no cabe duda es que lo practicaba. El “pan” eran las recompensas para sus leales, en forma de tierras y cargos; y el “palo” significaba represión para los opositores, normalmente ejercida por “Los Rurales”. Estos eran unos efectivos vestidos de charro, armados hasta los dientes y montados a caballo que, según se cuenta, sembraban el terror en los pueblos. Su función principal era ocuparse de los bandoleros y, de paso, reducir a los opositores.
24.- ¿Estaba listo México para la democracia?
Se cuenta que, en una entrevista que le hizo el periodista James Creelman en 1908, el presidente Díaz insinuó la posibilidad de elecciones libres. Según la revista Pearson’s Magazine, que publicó dicha entrevista, Díaz dijo lo siguiente: “He esperado pacientemente que el pueblo mexicano esté preparado para escoger y cambiar sus gobernantes… Creo que ese día ha llegado”. Pero en 1910, se reeligió por séptima vez.
25. La renuncia y el exilio en París
Tal como Díaz había hecho décadas antes, otro político liberal, el hacendado Francisco I. Madero, se lanzó contra la reelección. Díaz no lo pensó mucho y mandó encarcelarlo.Madero se fugó y huyó a Texas y desde allí llamó al alzamiento. Al presidente, que ya contaba con 80 años, no le quedó más remedio que renunciar y se marchó a París con su esposa. Aunque no tenía los lujos de la residencia presidencial en México, no la pasó tan mal, aunque ya padecía de algunos achaques. Falleció en 1915, a los 84 años, después de someterse a una cirugía de la vesícula para eliminar los cálculos. Así terminó la vida de Porfirio Díaz y con él, una época inolvidable, llena de esplendor para unos cuantos y miseria para muchos.
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